lunes, 25 de febrero de 2008

Jornadas gastronómicas en el Zagal de San Martin

Estuvimos amenizando las cuartas jornadas gastronómicas de la matanza del restaurante "El Zagal de San Martin", en Aldeamayor de San Martin.
Nosotros tocábamos mientras los comensales iban entrando y sentándose a la mesa. Por allí andaba ya Felipe vestido con el traje tipico castellano provocando espectación.
El colofón llegaba con la entrada de la comitiva (pregonero, dulzainero y redoblante) en el comedor, recitado el pregón y baile a ritmo de jota con el personal para celebrar el inicio de la degustación.
Los responsables del restaurante han tenido el detallazo de invitarnos a comer todos los días que han durado las jornadas. Estaba todo riquísimo; esas manitas, esos torreznillos, esas costillas...y ese buen trato que nos habeis dispensado.
Gracias a todo el personal del Zagal por hacernos sentir como (o mejor que) en casa.











Ellos han sido también parte protagonista y han sufrido en sus propias orejas los pitidos de la dulzaina.











Aqui tenemos la entrada al restaurante con el corralillo donde estaban los pacientes gorrinillos.











Él nos ha hecho compañía cuando estábamos en la puerta.














Variedad y calidad en la carta de vinos. Hemos tenido la suerte de catar uno diferente cada día.
¿Que mas se puede pedir?











Felipe, el álma de estas jornadas gastronómicas. Aqui le tenemos posando junto al pregón.











Aquí le tenemos en plena faena.

El pregón.
(Picando sobre él, incluso se puede leer)














Aquí dando la serenata a todo aquel que pasaba. Se aceptaban peticiones, por supuesto.












Hasta el año que viene!!

viernes, 15 de febrero de 2008

la Paz de Enero

Llegó la paz de Enero al pueblo de La Seca, y allí estuvieron los Del Valle dando la murga.
En la misa de la mañana hubo colaboración especial del coro de Rueda. Con ellos venía Pipo; músico de toda la vida, muy querio por las gentes de ésta comarca. Es capaz de tocar lo que sea y a sus ochenta y tantos conserva una vitalidad y ganas que muchos quiéramos.















Se cojió la caja para tocarse unas joticas y hubo que sujetarle la correa por que le quedaba enorme.











Juan no se lo podía creer.











Por allí andaba tambien el bueno de Jose Luis, quien estuvo encantado de acompañar a los dulzaineros y así ir cojiendo soltura en esto de las procesiones.











Esta es la parada que se hace en el cementerio durante la procesión de por la tarde. Despues se invitó a todo el mundo a un chocolate riquísimo. Ideal para combatir el frío.